martes, 12 de octubre de 2010

Feriado

Estaba dispuesta a aprovechar el sol que regalaba el feriado, mate y libro en la mochila, extendí la lona en el verde pastito del parque. Poco observadora fui y no note que me estaba sentando entre dos grupos de chicas que, mate de por medio, conversaban sus historias atrasadas.


A intervalos me llegaban sus vidas, era como mantener tres conversaciones.

Algunas veces una frase es suficiente: "¡Si el flaco está en otro continente!". Contra eso no se puede, supongo. Me acosté mirando el celeste infinito del cielo y escuche, fue como mirar la tele o, en este caso, escuchar la radio, porque evitaba mirar por el temor de ser descubierta parando la oreja, viviendo de lo ajeno.


¿Volverá el que dijo que muere en Argentina? Feriado de por medio, quizás lo sepa...

jueves, 7 de octubre de 2010

El pibe del bondi

Sábado por la noche, madrugada de domingo. Chica sube a colectivo, el maquillaje ya no está impecable (si es que alguna vez lo estuvo), el pelo y la ropa tienen el olor de mil cigarrillos ajenos. Se sienta y se pone los auriculares para escuchar la radio (necesita no quedarse dormida y no pensar)


En el último asiento del bondi, un grupito de chicos todavía mantiene el espíritu de fiesta. Uno de ellos se para y se sienta al lado de la chica. Trata de hablarle y rompe el hielo con una frase matadora: "¿Te molesta si me siento acá, así hablamos?"


Ella lo mira, con una mezcla entre sorprendida y divertida. Pero rechaza el pedido.


Él pucherea, pero se va y, aunque derrotado, sabe que esta fue sólo una batalla. Fiel a su especie, antes de bajar arremete nuevamente. Saluda desde la puerta y genera una sonrisa en ella. Como eyectado, un segundo después está ahí, insistiendo.


Es que el pibe del bondi es una especie particular. Habita en los colectivos, no hay una línea específica ni un horario señalado, aunque la noche es el momento del día en que más cómodos se sienten.


En grupo o en soledad suelen sorprender a sus presas, féminas desprevenidas, preferentemente jóvenes.


"¡¿Qué haces?!", grita ella, mientras presiona con sus manos el cuello y la cara del atrevido y evita así el asalto a labio armado.


Cada bondi es un mundo, y cada viaje una experiencia.