viernes, 29 de abril de 2011

Marche un cheguzan

Con concentración y esmero desató el nudo de la bolsa. Sentado con las piernas juntas, con su pantalón de gabardina azul marino y una camisa amarilla del tiempo un talle más grande, quién sabe si no más, y las mangas que le cubrían las manos. Controlando todos los movimientos que denotan experiencia en la materia procedió a sacar paquetito por paquetito, primero abrió la bolsa del pan lactal, el autentico, el de la marca Lactal, después el jamón envasado al vacío y el queso, extrajo una feta de cada uno de los fiambres y se armó el primer sandwich, metió en la bolsa del pan al tiempo que extraía dos rodajas de pan y repetía el procedimiento. Una, dos, tres veces. Cuando terminó, guardó los fiambres en la bolsa camiseta blanca de almacén, la metió en la mochila que había apoyado en el piso, frotó sus manos en sus piernas como quien se limpia el excedente, y pasó a disfrutar de su almuerzo. Envidia de más de un compañero de vagón, admirado por otros ante tanta destreza en el baiben subterráneo.

Dichos populares

La hipocresía de quien critica a alguien por tener una relación abierta, o se queja porque su pareja lo engaño y después hace lo mismo. Doble moral quizás, haz lo que yo diga pero no lo que yo haga, o mirar la paja en el ojo ajeno...elija la frase que más se le ajuste.

jueves, 28 de abril de 2011

Pensando, otra vez

Pensando en el amor, ultimamente me hacen pensar mucho en eso. Gente que no quiero que me hable de su amor, ni del pasado ni del actual, y, también, personas que apenas conozco.
En cinco minutos tres personas coincidieron en que estaban con alguien a quien no amaban, que ya no se enamoraban, "así, idealizando". Triste sentencia, amargo destino. Es fuerte escucharle decir a alguien de veinte años que no ama a su novio, que ya no se enamora, que ya no es capaz de amar. Y es fuerte lo que moviliza, a dónde lleva los pensamientos y reflexiones sobre la vida, mi vida. Es un punto en el que no quiero coincidir. ¡Mierda!, me hacen pensar otra vez en qué es amar.
Al final no sentimos tan distinto, las personas digo. Me pregunto entonces si no será verdad aquella frase del enamorado contrariado, "me robaste el corazón", o por lo menos la capacidad de amar. Y eso es imperdonable. Te odio, no por lo que me hiciste, por el dolor que me causaste, te odio porque me robaste la posibilidad de amar.
Y, sin embargo, hay un aire positivo que me invade, ingresa en mi cuerpo, se apodera de mis pensamientos y me hace pensar que sí se puede volver a amar, que estuve hablando con gente que no volvió a encontrar el amor, no lo encontró pero eso no quiere decir que no vuelva a existir para ellas. Será cuestión de buscar en otro lado.

martes, 26 de abril de 2011

Calor en los pies

Buenos Aires, hogar de la humedad y el otoño que no se anima a aparecer del todo, hacen que terminemos en remerita, jean y botas.
Histeria de placar.

sábado, 23 de abril de 2011

Peter Pan, Nunca Jamás y el Ave Fenix


El lugar de Nunca Jamás debe ser algo así como ese mundo paralelo en donde viven las historias que alguna vez vivimos. A donde van a parar todos esos sueños que nos habitan cuando estamos despiertos, y en los cuales nada malo pasó, nadie desaparece, seguimos siendo los mismos y estamos juntos.
En el aquí y ahora de eso que llamamos realidad, las cosas cambian, nos volvemos otros, iguales pero distintos, hay quien pierde el pelo, pero no las mañas; otros ganan peso, nunca falta el que descubre la noche y cambia sus habitos.
Si tengo que elegir, hoy, me quedo con la realidad, océano infinito de posibilidades, lugar de cambios y crecimientos, de ser quien quiera, libre. De ser.

Tiempos verbales

¿Cómo se llama el pasado que vuelve?, ¿será algo así como un "pretérito presente futuro pasado"?
Es cuestión de pensarle un nombre, lo que es seguro es que es un tiempo complejo, perdón, compuesto.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Bailamos?


En el baile hay uno que lleva, el hombre, y otro que se daja llevar, la mujer, que cede, acepta, sino sería imposible. No siempre es fácil lograrlo, implica confianza en el otro, relajación por lo menos. No importa el ritmo, se trata de adaptarse y acoplarse. Aquellos que llevan mucho tiempo, muchas pistas juntos, sabrán de memoria el ritmo del compañero, qué movimientos odian y cuáles disfrutan, qué giros les salen naturalmente y en cuáles se pierden.
Cuando dos bailarines se le animan a la pista por primera vez, es todo sorpresa y descubrimiento, adaptación a los pasos del otro, sin dejar de escuchar el ritmo que marca la música. Cada uno trae su experiencia, pero también las mañas.
El futuro y el éxito de los bailarines depende de las ganas de adaptarse, aprender y crear con el otro. Ganas de cambiar, básicamente

miércoles, 20 de abril de 2011

Cambios, etapas que se cierran, movimiento. Todo junto. Balance del primer trimestre del año, análisis comparativo con el primer trimestre del año anterior...ser otro y el mismo, crecer.

domingo, 17 de abril de 2011

Escena dominguera

Domingo a la tarde, el sol ya es un recuerdo, y la brisita otoñal se hace sentir. Una escena clásica dominguera son las familias en las puertas disponiéndose, el auto con las puertas abiertas, los padres despiden a sus hijos, mientras los nietos corretean por la vereda, se ríen y se persiguen. Uno de ellos se desprende de la escena y comienza a correr, cerquita, en círculos. Y de golpe:

"¡No corras que te vas a caer!"

¿Por qué?,¿por qué los adultos insisten en repetir esa frase?, ¿por qué creen que los niños se van a caer?, ¿por qué tienen que acabar con la alegría, lo lúdico, en fin, el domingo?
Nunca escuché a nadie que le dijera a un maratonista que no corriera, y si le hiciera caso, ¿acaso no se acabaría su carrera?

viernes, 15 de abril de 2011

Sol de las once

El sol de las once de la mañana entrando por el ventanal al comedor, pegando fuerte muy fuerte en mi mesita de madera, en la hoja que garabateaba con crayones de colores verde, rosa y celeste, llenando todo el silencio con ese calorcito que antecede al mediodía, cuando es agradable el sol, antes de que pegue fuerte. Y yo sentada en la silla dibujando, mirando al panadero que bajaba lentamente hacia mí, con las cortinas grises de fondo y los amplios sillones vacíos. No sé qué estación del año es, seguro no es invierno, quizás primavera, pero tal vez sea otoño.
Recuerdo de un momento que vuelve, como el olor de las tostadas en invierno, en mi cabeza siempre es pan lactal untado con manteca.
Como levantarme un sábado a la mañana, siempre soleado musicalizado por una canción cuyo autor desconozco pero que suena latinoaméricana, en el 71, con rumbo a la facultad, pero a la sede de Ramos, y me sonrío, no sé por qué me sonreía los sábados a la mañana.

jueves, 14 de abril de 2011

Aniversarios, recuerdos y conmemoraciones

Aniversarios. Todos los días estamos cumpliendo años de que hicimos algo, pero no los recordamos. Solamente parecen importantes ciertas fechas: cumpleaños, casamientos, noviazgos y muertes. Pocos recuerdan fechas de graduación, y sólo algunos pueden saber qué día nació su perro, y pocos los que luego lo recuerdan.
Y es que si fuésemos a recordar todas las cosas que nos pasaron, el año sería un aniversario: primer paso, primera palabra, primer día de clases (el de primer grado, con el uniforme bien planchado, la mochila nueva, el pelo tirante atado en ese moño azul y la sonrisa imborrable), el día que te mudaste, cuando te "hiciste señorita", tu primera llave, primer beso, primera pelea, primera vez, y hasta "primer beso parados", escuche. Nadie recuerda esas pequeñeces, o pocos.
Pero a veces hay meses para recordar, hechos que acontecieron todos juntos, uno atrás del otro, que resultan en dos meses de mucho movimiento, de cambios que te marcan, y que te recuerdan que nunca más serás la misma persona. Más que aniversarios son "Hace un año que", hace un año que reapareciste, que nos encontramos, que me pediste perdón, que me diste la mano, que pediste mi confianza, que conocí donde vivías, que me presentaste algunos amigos, que deje mi trabajo, que te dije te quiero, que empezaste un trabajo, que me incluiste en tu vida, que hiciste planes, que me sentí incluida, que explicaste tu ausencia, que no dormimos de noche, que fuimos al cine, que confíe en vos, que te pusiste distante, que dijiste la verdad, que me volviste a dejar.
Lo bueno es que, para el segundo aniversario, ya nadie lo recuerda, es un día más, y estamos pensando en lo que pasó el año anterior, ese que estamos viviendo hoy.

jueves, 7 de abril de 2011

Matar el tiempo, vivir en viaje


Moverse en la ciudad, desplazarse desde donde estamos hacia un destino fijo cada día suele considerarse molesto, aburrido. Sin embargo, los viajantes intermitentes, usuarios del transporte público, desarrollamos habilidades diversas para pasar el rato sin sentir que se nos pasa la vida, porque, si sacamos cuentas, la hora de colectivo de ida más la de vuelta, cinco veces a la semana, nos da cuarenta horas, si a eso le sumamos el tiempo que esperamos en la parada (entre diez y quince minutos diarios: cuatro horas por mes), pasamos casi dos días por mes viajando, vamos y volvemos, que es como no ir a ningún lado en realidad.
Algunos leen, diarios, gratuitos o de los tradicionales; revistas, chimenteras, políticas, de actualidad, la que viene con el diario el domingo o la que trae recetas, consejos útiles y tendencias de moda; libros, best sellers o long sellers, auto ayuda o las últimas novedades editoriales; nunca falta la señora que saca de su cartera los crucigramas, mientras se pone los lentes y rebusca en el fondo una birome. Otros, más jóvenes, más tecnológicos, matan el tiempo mirando la vida ajena en el facebook desde sus inteligentes teléfonos, o escuchan música, juegan a los jueguitos, mensajean o hablan (que para eso era el teléfono)
El de mirada perdida hacia afuera nunca falta, ¿mira el paisaje o pierde la mirada mientras piensa en algo? A veces simplemente trata de no pensar en el dormilón a prueba de movimientos bruscos que tiene apoyado descaradamente sobre su hombro (¡qué placer dormirse acunado por el movimiento del colectivo!, con cinco minutos estoy hecha)
Pero quien más me llama la atención, por su osadía y creatividad, por qué no, es quien convierte las conversaciones ajenas en una novela, que mira fijamente cómo dos completos extraños conversan sobre cualquier cosa: amor, trabajo, familia. Sin cables ni dispositivos complejos, sin electricidad, cintas o antenas, sonríen o fruncen el ceño, acompañando la trama, en primera fila, en vivo y en directo: están mirando la tele.

Nuevos tiempos, nuevas frases II

"Uno del grupo tiene que traer una computadora"

Miércoles 6 de abril, 23hs., fin de clase práctica.

¿A dónde quedó el conocido "Para la próxima clase lean los textos"?

El S. XXI ha llegado a la Facultad de Ciencias Sociales, el WIFI no.

Nuevos tiempos, nuevas frases

"Traigan leído el blog"


De profesor a clase, 6 de abril, finalización de clase teórica, 21hs

martes, 5 de abril de 2011

Iluminación zen


La tarde se está despidiendo en el flamante nuevo patio de una alta casa de estudios.
Como entes absorbidos por las hojas, jóvenes permanecen cabizbajos, sentados en sus sillas.
Algunos mantienen esta actitud compartida en ronda, como formando parte de un rito.
De pronto el ruido del viento se interrumpe, desde un rincón una blonda cabellera lacia como de publicidad, acaba de "iluminarse".

-No se quién puede comprar Fanta-comenta, mientras agita con sus manos una botellita vacía de dicha bebida. -Yo siempre compro la citrus, porque pensaba que me gustaba, pero ahora descubrí la de pomelo, y esa sí me gusta, no como la otra que pensaba que sí pero no.
-Sí, concuerdo, yo también creí que me gustaba, y compraba esa.
-No se por qué la compraba. Fue todo un descubrimiento sobre mí.
-Sí, viste, a veces no pensamos en esas cosas, y terminamos descubriendo quiénes somos.

Profundo...

domingo, 3 de abril de 2011

Soy sola, ¡y qué!

Reflexiones surgidas en una noche de diciembre, afterparty, con el amanecer alumbrando y restos de alcohol en las venas. Mujeres que apenas se conocen pero comparten un estado, que cruzan la calle y hablan, y no tienen pareja o casi, y están solas, o algo así.

Soy sola en muchos aspectos

Al cine puedo ir sola, no tengo problema, lo hice varias veces. Ni siquiera tengo que pelear por qué película ver, o hacer malabares para coordinar el horario y el lugar. Las parejitas no importan, las bloqueo, evito pensar en mis recuerdos como pareja en el cine, los besos en la oscuridad, las palabras al oído. Pero no se pueden hacer comentarios durante la película, no hay una mirada de complicidad; no hay caminata crítica, ni queja por las dos horas que perdimos frente a ese bodrio.
Es curioso, porque la verdad es que nos pasamos la vida haciendo o teniendo que hacer cosas solos, en un examen estamos nosotros y la hoja en blanco, dependemos de nosotros mismos y de lo que hayamos estudiado; en un trabajo es igual, no importa el estado civil/sentimental, a quien entrevistan y evalúan es a mí; a la hora de dormir, no importa si uno está o no en pareja, si hay un cuerpo que nos acompaña y nos da calor en invierno, el insomnio es individual, los pensamientos que vienen a molestar a altas horas de la noche son propios. La vida está plagada de cosas que hay que enfrentar solitos, y me gusta saberme independiente para resolverlas, para moverme en esta bendita ciudad.

El problema es cuando el ¿y qué? se empieza a resquebrajar, como un vidrio expuesto a temperaturas extremadamente frías que es calentado de golpe.
El problema es cuando viene la duda, cuando la soledad molesta. Cuando las y los amigos están en pareja. Porque todo bien con estar sola, ser sola, y los chistes que surgen y el estado de superación y auto burla, pero es ineludible: para que la comunicación se produzca, es necesario un otro.

El problema es cuando el soy sola, ¡y qué!, cambia, deja de ser un grito que enfrenta esas miradas compasivas de los infelices acompañados, y se transforma, de exclamación en afirmación, y baja el volumen y ya no es un grito, es apenas un susurro, porque no es un "estoy", se vuelve ser, no es un estado, es una forma de vivir y encarar la vida, y lo raro no es la soledad de unas épocas, sino la compañía esporádica y fugaz.

Pensamiento aumentado y corregido con el tiempo, como los libros reeditados mil veces, que perduran en el tiempo, en mi caso lo que perdura es el estado, o el ser, ya no se...De esa noche de diciembre solo quedaron dos amigas, un pensamiento y un buen recuerdo.

viernes, 1 de abril de 2011

Préteritos

Lágrimas que no caen, atoradas en los ojos, y todo por ese morbo de ver ¿con quién estará? ¿Y a mí qué mi importa?, si ya no soy yo la dueña de tus besos, la destinataria de tus sonrisas, ni quien te acompaña en las fotos o te "hace bien". Tu cuerpo ya no es mio, y tu mirada me resulta lejana, recuerdo de momentos felices, de palabras no dichas, de abrazos intensos.
Pero pienso, demasiado (ya lo sé), y recuerdo que mis ojos miraron a otro, que mis besos ya no tocan tus labios, que mis sonrisas las provocó otro y que mis pensamientos ya no son tuyos. Tuvimos un pasado, mi presente es el hoy y mi futuro incierto.
Se aproximan abriles que quiero olvidar, y paso por calles que me traen tu recuerdo, y canciones que repiten tus frases y tu nombre que se multiplica, y parte al medio mi nombre.
Y sólo queda el recuerdo, y una balanza que se corre la venda de su ceguera, sólo para hacerme notar que sabe, más que nadie, que llore mares por vos, que mis rodillas tocaron el suelo cuando no pude soportar la pena, que no entendí, que comprendí todo muy tarde, que nunca te importe, que los quinientos kilómetros de ahora son iguales a las diez cuadras de antes.
Sonrisa irónica, ojos secos y una cerveza anestesiándome.

Una y mil caras

Pienso en el anonimato de quien firma como "Anónimo", que es una opción válida, impunidad ante ese "ser" todos y nadie al mismo tiempo. Habla del amor, y me pregunto ¿a quién amará el anónimo, qué historia se esconderá detrás de su trunco enamoramiento? ¿Es él o ella quien deja sus palabras sin cara ni nombre ni nada?, ¿ la/o dejaron o dejo? Porque sí, es posible dejar, incluso amando, porque la sanidad mental se vuelve prioridad ante un amor que duele, porque el dolor es síntoma de que algo anda mal, de que ese "amor" no era tal.

"estas todo el día de todos los días en mi cabeza, te extraño demasiado"

Me pregunto ¿qué historia esconderá? tamaña confesión. Participación ciudadana en la web 2.0 que le dicen...