lunes, 30 de mayo de 2011

"El descanso", la novela de la tarde


Sala de break. Tres mujeres y un hombre en una mesa, una de ellas, sentada en la punta habla otra vez de sus problemas de convivencia con otra mujer, de cuánto está costando el trio internet-cable-teléfono, que ella es quien nació en cuna de oro y la otra no, que era increíble que ella tuviera que hacerse cargo de los gastos de la mudanza "porque son tus cosas me dijo, como si ella no se sentara en mi sillón, la próxima vez que quiera cocinarse algo le voy a decir que son mis ollas". El grupo a su alrededor apoya, y va por más "Cuando quiera poner su culito decile que no puede porque es tu futón". Entran y salen del espacio común varias personas, cargan un vaso con agua y se van, se preparan un café, asienten con la cabeza los comentarios de la joven complicada, al tiempo que soplan la infusión, y se van.
Mientras tanto, tres chicas que merendaban interrumpieron su rutina, se quedaron en silencio y sólo pudieron mirar de costado la escena que se desarrollaba en la mesa más grande. El clima recién se rompió cuando una dijo: "Es la novela de la tarde", y otra asintió "Sí, mal"

domingo, 29 de mayo de 2011

Patrones de conducta


A ver si entiendo bien cómo funciona esto de los comportamientos que siguen un patrón de conducta, ante un mismo estímulo siempre se estaría respondiendo de la misma manera. Bien visto es bueno saber por qué actúo como lo hago, ahora es cuestión de salirme del patrón.
Pero, ya lo dijo el filósofo Mostaza Merlo, "Paso a paso". Primero hay que reconocer el síntoma, después aceptarlo, ya vendrá el tiempo de cambiar, hoy no.

viernes, 27 de mayo de 2011

Último momento: faltan 117 días para la primavera

27 de mayo, el otoño recién se empezó a sentir, todavía falta para el invierno, pero desde una publicidad, ya me están ordenando: "Llega divina a la primavera"
Crónica un poroto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

25 de Mayo


Feriado como Dios manda: levantarse tarde porque el día nublado y fresco, locro al mediodía y, por la tarde un clásico criollo: pastelitos de membrillo, mate y película.

lunes, 23 de mayo de 2011

Televisión modelo 2011

En uno de esos regresos nocturnos que me tocan cada lunes, en ese viaje inimaginable por muchos en el cual Constitución se separa de Saavedra por cincuenta minutos, la atención del otro llamó mi propia atención. Cabeza que gira a la izquierda, el lado correcto según un conocido, en la sombra de un árbol añejo, bajo el cobijo de sus hojas, dos personas (quién sabe si hombres, mujeres o uno y uno) miran la tele. ¡Sí! De no pensar, a la intemperie pero mediatizados, la pantalla azul de lo que parece un veintiún pulgadas los mira.

El colectivo arranca de golpe y no me deja sacar la duda, ¿de dónde sale la electricidad?, ¿dónde conectaron el cable? Hay postes de luz cerca, a si que dejo que por asociación de cercanía mi pregunta se responda.

Los dos que están sentados delante mío, quienes hicieron el descubrimiento, se miran y codean con risa incrédula y exclamación incluida "¡Estos ven mejor que yo!"

Mis ojos vuelven a la lectura que fue interrumpida minutos antes, sintiendo en el cuerpo uno de esos primeros fríos con que nos abraza el otoño cada año, estremeciéndome como para entrar en calor; y eso que estoy protegida por el colectivo, y eso que mi asiento es acolchado, y eso que sé que en menos de una hora la cena caliente me espera en casa.

viernes, 20 de mayo de 2011

Una voz en el teléfono

Por el teléfono se escucha todo, incluso lo que uno no quisiera. Si se trabaja llamando a casas ajenas en cualquier momento, mucho más. Lo sorprendente es que la gente no haya notado, después de años de utilizar ese aparatito que hoy, sobrepasado por la tecnología y prestaciones de los celulares, se vuelve casi tonto, y no sepan que deben tapar el tubo, micrófono o como quieran llamarle, para que quien esta del otro lado no escuche cosas tales como "te llama una argentina", o "una de Amex" o "ésta se cree que le voy a comprar tal cosa". Tampoco deberían olvidar esto quienes llaman intentando vender algo, improvisando un saludo cordial cuando se ven sorprendidos por un "hola" del otro lado de la línea, e interrumpidos en su charla antialienación en el mundo de la realidad.


Aclaraciones para quien escuchó mil veces la palabra pero no tiene idea de a qué refiere:
Alienación: Pérdida de la personalidad, la identidad o las ideas propias de una persona o de un colectivo debido a la influencia o dominación de otra u otras: la alienación que provoca la publicidad consumista.

Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

O, según la Real Academia Española, estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.

Para otras palabras visitar www.nomesalelapalabra.blosgspot.com (Prestar especial atención al modo en que las personas usan las palabras puede causarnos risa, asombro, bronca o vergüenza ajena. Sin embargo, a veces nosotros mismos experimentamos la sensación de “no-me-sale-la-palabra” que queremos decir o escribir en el contexto adecuado. En su lugar cae otra: en el mejor de los casos puede ser parecida; en el peor, opuesta.)

Haciendo memoria

Tengo buena memoria. Lo digo y maldigo muchas veces. Y últimamente descubrí, uno de tantos, por qué es que me acuerdo de ciertas cosas. El factor clima: no puedo creer que hoy recuerde que, un viernes como hoy pero hace un año, estuvo muy húmedo, usé una remera gris, y llovió en la madrugada del sábado. Que millones, dos por lo menos, festejábamos el bicentenario en la 9 de Julio, que muchos grupos de música animaron la noche, que descubrí el menú vegetariano en una cadena de hamburguesas de un rey a metros de donde trabajo hoy; que visité un bar irlandés donde sonaba una canción olvidada por todos pero que por fonética el estribillo decía cosas graciosísimas bajo los efectos de una cerveza alemana; que recorrí la ciudad caminando y en colectivo, que no dormí y, al día siguiente, disimule los efectos de la noche con maquillaje; que estaba feliz; que no imaginaba lo que me esperaba un mes después, que te quería; que la profesora faltó un sábado a la mañana, que puedo hacer una jugada de quiniela y por eso el ambo es más que un traje para mí.
En realidad no sé qué viene primero, si el clima o el recuerdo que me trae el entorno (después de escucharle decir a Cristián Alarcón "¿Qué carajo es el contexto?" ya no digo contexto); si por mirar el calendario me viene el recuerdo de lo que estaba haciendo y de ahí el clima, que es parecido al de hoy, feo, nublado, con probabilidad de chaparrones aislados, o si por mirar por la ventanilla del colectivo en la dirección equivocada, se me vino el año que paso encima, y todo por pasar cuatro veces por semana por el lugar en el que pase un mes y me pareció un año, y todo por esta memoria insoportable que me recuerda lo que preferiría olvidar y no olvida nada.

Cómo darse cuenta de que llegó el otoño

No es por las hojas que caen de los árboles, ni por la necesidad de agregar una frazada. Tampoco son los días más cortos y las noches más largas, o esa necesidad de quedarse adentro en lugar de salir a disfrutar de los días nublados. No, en mí caso, treinta centímetros de pelo y cascabel que, al grito de miau se aparece en la cama temprano pidiendo mimos, a media mañana, cuando estoy en la compu pidiendo más mimos, a la noche cuando miro tele pidiendo mimos y acurrucarse mientras ronronea. Ese es el momento en que me doy cuenta de que cambia la estación, cuando la gata independiente se vuelve adicta al mimo y abrigo, y al día lo ve pasar por la ventana, pero desde adentro acostada en una cama.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Corto plazo

También aprendí, el año pasado, que las cosas duran un mes. Este año se perfeccionó el conocimiento y se acortaron los plazos a tres semanas. Nunca mejor el dicho popular, "Si lo bueno es breve, dos veces bueno" o aquel rumor según el cual la felicidad dura poco.


martes, 17 de mayo de 2011

Cosas que aprendí este año

Que cuando digo "pucha, qué relajada que me siento hablando con esta persona, nada de postura levante, ni seducción ni nada, qué bueno poder ser natural, hablar horas y horas y que la cosa fluya por temas impensados", ¡pum!
Invitaciones que sorprenden, gratamente y traen buenos momentos.
O confesiones que preferiría no haber escuchado.

lunes, 16 de mayo de 2011

La empleada pública

Mientras padecía la burocracia de la obra social, hacer la cola una y otra vez para cada papelito que hay que llenar, presencié lo que muchas veces tuve ganas de hacer y nunca pude; estaba el mostrador, de un lado la administrativa curtida por los años en esto del trato con la gente que acude por primera, segunda vez, pero no entiende de qué va la cosa, con la tranquilidad de saber que ella va a seguir ahí como hace años, del otro lado, una mujer de unos 30 años, que no sólo llamaba la atención por sus coloridas ropas, no, su voz se hacía oir, pero no porque gritara. Era una consatnte de palabras que no paraba, "que vengo acá porque le cambie el turno a un compañero porque yo trabajo a esta hora y no sé cuándo podré volver y hace 6 meses que estoy pagando y no lo uso y no puede ser entonces quiero que me hagan el trámite para poder atenderme porque yo antes tenía y no puede ser y qué papel me decís que tengo que llenar y a dónde voy y si no te sale es por un error en el documento que tienen ustedes y tenes que ponerle un cero porque sino dice que mi nombre es Roberto y yo no soy Roberto y...", y muy sabiamente la administrativa la miro pacientemente y le dijo "¡Te podés callar un poco!"

Y eso es lo que quiero hacer cada día cuando tengo que soportar, padecer, a la señora que trabaja a centímetros de mí, nos dividen y enfrentan cinco centímetros de madera revestida en alfombra azul. No la conozco y ya se que tiene una hija, que con su marido la cosa no va bien, que el domingo festejó un cumpleaños en el que cocinó "de todo", que está interesada en el botox que se puso otra compañera, que...¡que no me importa! Pero no es sólo que no me interese, no es tampoco que tenga una de esas voces de pito insoportables, no. Es el tono y la constancia, es todo el tiempo, sin exagerar.

Creo que las otras veinte personas que compartimos el espacio con ella quisiéramos ser la señora administrativa y decirle ¡Te podes callar un poco! Aunque también creo que actuaría igual que la otra, cara de sorprendida y vuelta a la carga "es que a veces no me doy cuenta de que hablo sin parar pero es que necesito resolver esto porque no sé cuándo lo haría sino y no sé a dónde tengo que ir y qué pedir y..." De verla me sentí cansada como si hubiera estado corriendo un maratón.

sábado, 14 de mayo de 2011

Sartén de teflón

Descubrí algo nuevo que me gusta comprar, no se si tiene que ver con una cuestión de género, por el objeto, o será sólo la cosa de la compra. Me encanta la ropa, ir engrosando el placar al punto de que no hay lugar, algo tiene que irse, pasar a retiro, jubilarse, cada temporada para que las nuevas prendas hagan su ingreso. Zapatos: la pila de cajas que crece en un rincón lo dice todo. Aritos: agrupados por color y estilo esperan en las cajas de madera a ser usados cada día. Los artículos de librería y mercería vuelven locos a mis ojos mientras mi cerebro se debate para qué corno quiero llevar cualquiera de esas pequeñas cosas que no fui a comprar. En las librerías de libros sólo me detienen los precios, el saber no ocupará lugar, ¡pero que caro que cuesta!
Hoy, mientras sostenía con una mano una panquequera y con la otra una sartén de teflón, y revisaba en mi actitud de búsqueda de "a ver que de todo esto no tengo y necesito" en la góndola de bazar del mercado, me dí cuenta de que también me gusta comprar artículos de cocina.
¿O será que mi infancia en un bazar condicionó mi actitud frente a las cacerolas? Esas tardes pasadas en el bazar de mi mamá, entre tacitas de café, cubiertos y señoras que hacían listas de casamiento (sí, antes te regalaban una batería de cocina, juego de té, vajilla, lo cual venía acompañado por la frase "ojala a mí me hubiesen regalado algo así" mientras todo era embalado en una caja y envuelto para regalo)

martes, 10 de mayo de 2011

Destino


Tantas cosas se han dicho del destino, que está escrito, que lo construimos día a día, que no podemos escapar de él o que lo hacemos nosotros mismos. He aquí mi sorpresa ante una nueva revelación sobre el mencionado: "El destino que usted intenta alcanzar se encuentra congestionado"
Del destino esperaba muchas cosas, pero nunca me lo había planteado como "congestionado". Será cuestión de seguir el consejo de la señora operadora y esperar unos momentos para "discar nuevamente"
Y acá sí me descolocó, que en un celular me pidan discar sí es algo que no pensaba encontrar en mi camino, será la congestión...

viernes, 6 de mayo de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

Escenas de la vida cotidiana

Uno nunca sabe cuando emprende un viaje con qué paisajes lo sorprenderá el destino. Desde bellos paisajes hasta lugares en los que no pondría un pie, escenas dispares que pueden despertar todos los sentimientos humanos. A travé de la ventana del colectivo se pueden ver muchas cosas, el problema es que nos agarran desprevenidos, porque uno está mirando para afuera sin demasiadas pretensiones, nadie espera ver algo en particular.

Curiosidad o morbo hacen que la vista continué ahí, sin pestañear, captando toda la acción: el dedo meñique de una mano considerablemente grande, y digo meñique porque es el dedo que falta, rebusca en la nariz del taxista, que lleva la ventanilla baja, como negándose a admitir que llegó la estación del frío. El tipo mete y saca el dedo, lo mira y a la boca; y vuelta a meter el dedo, revolver, sacarlo y a la boca. Como si nada, en automático, mientras mira por el espejo retrovisor a los autos que tiene detrás.

martes, 3 de mayo de 2011

MDQ

Un lugar que nunca me importo mucho. Cercano pero totalmente intrascendente. Mi único recuerdo ahí fue cuando pase un día entero a los seis años: el pulover a rombos rosa y celeste (porque hay que cumplir con esa tradición de comprar polvorees), el paseo por el puerto, almuerzo incluido, claro que yo preferí una mila con fritas porque nunca me gustó demasiado el pescado; la vuelta en catamaran, las fotos en el timón con los rulos aclarados por el sol que volaban para todos lados, los lobos marinos muertos entre los barcos. Nunca había visto tantos animales juntos muertos, y flotaban. Mucho sol y mucho viento. La visita a lo del tío Pichi, primera y última vez que lo vi en mi vida.
Y eso fue todo, de tanto en tanto las menciones de las noticias, todos los primero de año la nota con el primer automovilista que llaga a la feliz.
Pero hoy me canse y digo basta, no quiero recibir más descuentos para un fin de semana en hoteles con spa y gente que me sonríe desde la foto, ¡me pregunto por qué habiendo tantos lugares paradigmáticos en nuestro país se les fue a ocurrir hacer una moneda con esa ciudad en particular! Basta de prender y apagar la luz, dónde más podría haber salido tan tonta propuesta, ¡no son tus amigos, son televidentes!
Después de todo, los alfajores más ricos no son los amarillos de capital cubana, no, yo prefiero los Cachafaz, que los consigo en el chino de la vuelta.