sábado, 23 de julio de 2011

Fuga de cerebro

Hay momentos en los que estoy pero no, cerebro y cuerpo agotados, no tengo ganas de hacer absolutamente nada, no puedo pensar. Son los instantes en los que creo que me trasformo en un ente, de cuerpo presente y mente fugada, una sombra de mi misma. Sólo me queda un leve dolor en el cuerpo, y un pequeño recuerdo de la noche anterior.

viernes, 22 de julio de 2011

El último huevo frito


Te despertas con el cuerpo doblado, posición fetal que le dicen, no hay manera de levantarse de la cama, es uno de esos días donde las sábanas tiran. El frío no ayuda, y cuando empezas a moverte, notas cierto malestar estomacal: si me muevo vómito, si me muevo vomito, te repetís.
Tomás coraje y decidís que ya va siendo hora de levantarse, y la naturaleza un poco obliga. La nausea está ahí, no se va, lavarse los dientes es todo un riesgo, una aventura en estos casos. No hay manera de sentirse mejor. Uvasal: no hay cambios, té con limón: tampoco, o sí. Lanzas lo que tenes adentro: líquido. La cosa mejora, pero durante todo el día tenes la sensación de que en cualquier momento tu cuerpo íntegramente saldrá por tu boca.
Uno de esos días para el olvido, con todo el esfuerzo vas a trabajar, tu cara delata el malestar, contas lo que te pasó y nunca falta la que dice: ¿No estarás embarazada? ¿? Si, ese brillito en los ojos...¿?
Me sentía mal, ahora me siento peor, y todo por un huevo frito.