lunes, 29 de agosto de 2011

Pérdidas

Hay cosas cotidianas que las historias que vivimos se llevan, nos arrancan esos detalles, como cuando tenía 15 y nunca más pude usar ese buzo negro porque me recordaba ese beso que no debería haber sido (hay interferencias iniciales que, cual advertencia del destino, deben oirse); o esa remera amarillita con corazones grises que cada vez que la veo me acuerdo de ese diciembre; o las zonas de Buenos Aires que no quiero volver a pisar y cierto bar al que no volví en el que me reunía con amgias; o el perfume que descubrí este verano, el que disfrutaba usar todos los días hasta que, ahora, ya no puedo abrir el placard cada mañana sin que me invada y sentir náuseas y bronca, sobre todo mucha bronca.

jueves, 25 de agosto de 2011

Escucha tu percepción

¡Ay, esto de tratar de entender al otro! Me sigo preguntando por qué es que, compartiendo el mismo idioma, una persona no es capaz de hablar y decir, de comunicarle al otro lo que piensa, o las decisiones que toma. Estamos grandes...
Ay, será cuestión de difundir a Merleau-Ponty, la tenía clara el tipo, el pensamiento es en el lenguaje, con lo cual digo, ¿cómo voy a saber lo que pensas si no hablas?

Interesante eso que pensaba el tipo, Merleau, para él el cuerpo propio es algo más que una cosa, algo más que un objeto a ser estudiado por la ciencia, sino que es también una condición permanente de la existencia.

Eso de la intencionalidad corporal, el cuerpo habla más que sus "dueños" por así decirlo, decimos con el cuerpo, y leo las miradas, y comprendo los silencios, pero insisto: a ver si usamos ese lenguaje verbal que la socialización no enseñó.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Día de miércoles

Pobre miércoles, siempre tan maltratado, tan metaforizado para los malos días.
Ese día que marca y corta en dos la semana laboral es resaltado en mi vida ultimamente. Pero porque cuando alguien me pregunta qué tal mi día, respondo que fue un día de miércoles, y es que para mi los miércoles son más largos que cualquier otro día: empiezan a las siete de la mañana y terminan cuando llego a casa, al otro día.
De amaneceres tempranos (más que lo habitual), estar en la calle antes de las 8 de la mañana me parece impensable, una traición de quien programa actividades tan temprano. Jornada agitada, que me lleva a cruzar la ciudad de una punta a la otra, que incluye estudio y trabajo y vuelta a la facultad, y querer acostarme a dormir a las cuatro de la tarde porque no doy más, cuando los ojos se me cierran y el café apenas es un recreo y la esperanza de mantenerme en pie hasta la noche, que me queda lejos. De humores raros, comentarios sin filtro e hiperactividad incontrolable. De notar que tengo un cuerpo y que la cabeza pesa, lo sé porque me duele el cuello; y de que las piernas son una parte fundamental, que están a punto de doblarse. De dos marcas grisáceas que pintan mi cara debajo de los ojos cuando me miro al espejo antes de dormir.

No es que sean malos los miércoles, es que los míos son un tanto intensos.

viernes, 19 de agosto de 2011

Volver al pasado...piensa McFly


Volver al futuro fue una trilogía que conquistó mi gusto cinematográfico desde mi infancia, es una de esas películas (cualquiera de las tres) que si la están pasando por la tele me quedo mirandola. Confieso que la tercera es mi preferida, confieso que me gusta la ambientación en el "salvaje oeste", o los vestidos que se ponían.
En las primeras me angustiaba mucho que el pobre Martin quisiera volver a su vida y no pudiera, que su casa no fuera suya, que ya no perteneciera a su mundo. Pero nunca desie tener un Delorean

Por otro lado, siempre me pareció estúpida la pregunta de: si pudieras volver el tiempo atrás, ¿qué cambiarías?
La respuesta se convirtió en convicción: absolutamente nada. Porque creo que todo lo que me pasó hasta hoy me hace ser quien y como soy. Pero cuanto daría hoy por volver dos meses para atrás y hablarme.

Lloraste mis lágrimas y ahí me dí cuenta de lo que estaba pasandome.
Lloraste tu dolor y morí por no poder abrazarte.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El tipo novio

A lo largo del tiempo, y después de observar el comportamiento de amigos y conocidos, descubrí que hay dos clases de hombres: los que están siempre de novios y los que siempre están solteros.
Los que se pasan la vida regalando ositos de peluche siempre me llamaron la atención, esa necesidad de tener a alguien sin tomarse el tiempo para estar solos, como si no supieran cómo se hace. Son esos que al mes están escribiendo su amor por vos en cada lugar que pueden, léase msn, facebook, twitter, cd´s (antiguamente). Al poco tiempo de conocerte ya te presentan a toda su familia, y todo el tiempo le hablan a sus amigos de minovia. Pueden tener relaciones duraderas, lo que se acentúa con la edad, pero siempre prevalecen las relaciones trimestrales, cual estación climática. Y cada vez adoptan esa actitud de distancia para con quien los rodea, más un acercamiento exagerado para con su novia, incluso les cambia la mirada. Es como que todo el tiempo están diciendo mira que está conmigo.

Supongo que porque soy lo opuesto es que siempre me llamó la atención este tipo de hombre. Aunque he notado recientemente que también existen las féminas que a los dos días de conocer al señor en cuestión, o del primer acercamiento, se ponen el disfraz de novia (y no me refiero al vestido blanco con volados).