miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ramero


Cuando estaba en 7º grado a la maestra de literatura se le daba por hacernos escribir mucho cuento, mucha historia. Me acuerdo de la corrección que hacía en general: "A ustedes", decía, "les cuesta mantener el hilo, empiezan con una cosa y después se pierden, se van por cualquier lado, divagan".
Ese día entre en pánico de que eso me pasara a mí, yo no podía pensarme como alguien que no cumple la consigna correctamente y le comenté mi inquietud a Nelly, tal el nombre de esa señora de casi sesenta, rubia y de pelo cortito, tan nueva en el colegio ese año como yo. "No, no, quedate tranquila que a vos no te pasa" o algo así me respondió, cosa que de algún modo comprobé cuando decidió quedarse con el libro de cuentos que había escrito, ilustrado y encuadernado con mis propias manitos.
El tiempo, la vida y la interacción social nos lleva a la dispersión, quién no se preguntó alguna vez ¿cómo llegamos a este tema?, una cosa lleva a la otra y si empezaste hablando de la carrera que estudias, bien podes terminar comentando lo loco del funcionamiento de la telefonía de red (el fijo, bah) que sin electricidad y a través de un cable hace que nos comuniquemos.
También el azar nos pone frente a personas que, debiendo hablarnos de un tema específico, terminan contando qué hicieron el fin de semana, información que no pedimos y deseamos olvidar pronto. ¿Quién no ha tenido uno de esos profesores que lo que menos hicieron fue dictar la materia que les tocaba? En Administración de Empresas (4º año del glorioso Comercial 7) no aprendí mucho, vagamente recuerdo la vez que tuve que ver Filadelfia ¿? para dicha asignatura, en cambio, sí recuerdo que la profesora, que además era la directora del establecimiento, tenía gatos ("Cuando quieran saber cuál es el lugar más cálido de la casa, fíjense dónde está acostado el gato"), que viajó a EE. UU. antes y después de Clinton, que comía 20 ravioles por porción y ni uno más, que cuando falleció Evita ella estaba en el colegio Normal y fue al velatorio y que estaba casada con un tipo y que, por algún motivo, sus compañeras docentes creían militar.
Me acuerdo cuánto disfrutaba con mis compañeros de estas clases, básicamente no hacíamos nada más que escuchar ese enjambre de micro -historias que clase a clase se producía, y llegar a la conclusión de que "esta siempre se va por las ramas".

Creo que fue la persona que más escuché divagar, hasta hoy, empezar hablando de economía y terminar contando que la madre la retó por ir a un velorio sin permiso.
En cuanto a record Guinnes se refiere creo que encontré al nuevo ganador: tres temas distintos, tres intentos de ir a lo puntual, tres ganas de contar esto que me paso hoy para fracasar y ligar una puteada por quejarme de tamaña dispersión. Así y todo creo que arribé a una conclusión: ramero es aquel que se va por las ramas permanentemente sin que uno pueda concluir el saludo de buenas noches.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Me gustas cuando callas...

Entre la recomendación de canciones románticas y el compartir frases y pensamientos sencibleros permanentemente por parte de esos "amigos" que uno acumula sobre el margen izquierdo de la facebusféra me pregunto: ¿Por qué hay personas que asocian la poesía con el amor? Como si no existiera la posibilidad de incluir lo bello del lenguaje, o de dedicarle una prosa, a otras cosas, y terminan festejando cualquier rima melosa como si fuera la obra más maravillosa.
Y entonces decido festejar otras opciones de lo bello y creativo en el uso del lenguaje (http://aestodelamor.blogspot.com/), otro tipo de poemas (los "no poemas" de http://cascarasdemani.blogspot.com/), que también existen, otras formas de hablarle al amor sin decir te amo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Previsiblemente imprevisible

Dejarse llevar por el momento es aceptar una salida a un lugar que no se conoce y queda tan lejos como un colectivo, una combi y una caminata, dos horas ida, dos horas vuelta. y en el medio un desvío hacia un lugar remoto, de esos que se conoce por la sección policial de los diarios, de esos que es un nombre dentro de un nombre dentro de otro, como las mamushkas rusas, de esos en los que hay altos pastos de un lado y casas raleadas del otro, por calles de tierra y sin nombre. Y llegar a la casa de un desconocido en la madrugada fría de un día caluroso, con la bruma como testigo y las ganas de huir en el cuerpo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Historias

Hay historias que nacen para no ser vividas.
Hay historias que mueren antes de nacer.
Hay historias que empiezan sin que lo pueda ver y terminan antes de que me de cuenta y, en el medio, la nada, la charla estúpida (o será la estúpida que charla), la anécdota.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Anestesia

Sábado a la noche y , cerveza mediante, las cosas tienen otra velocidad, van más rápido que lo habitual y no puedo agarrarlas; y yo, yo voy bastante más lento, como anestesiada.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

De musa a musa (rella)

Qué loco es eso de la inspiración, ese deseo de escribir despertado por algo o alguien en el momento menos pensado y por una situación casual. Pienso que si escribo sobre alguien le doy importancia en mi vida y, si estoy enojada con esa persona, me da bronca que mi mente le dedique aunque más no sean unos segundos. También creo que es la mejor manera de sacarle provecho a la situación que me haya hecho pasar, buena o mala, pero no evita la bronca que me genera, el pensar que puede leer lo que provocó y se dé cuenta y de ese modo se sienta importante.
Y, sin embargo, las musas me siguen apareciendo por la vida, algunas se que llegan a leer esa historia compartida, otras sé que no.
Yo fui musa. Y no lo digo en un gesto de soberbia ni nada similar, a mí alguien me dijo repetidas veces "Sos mi musa", "rella" le respondía, y me reía, con el pecho hinchado por tanta emoción y orgullo. Pero no se trataba de una inspiración poético-romántica, por llamar de algún modo a esa concepción que tenemos de lo que es la inspiración. Era algo más bien poietico en tanto acto creativo de decisiones de vida, de producciones radiales, de emprendimientos laborales.
La última musa de mi vida me lleva a divagaciones similares, no tiene que ver con lo romántico, sino más bien con pensar y cuestionar acciones, propias y ajenas, de terceros y de grupos.
Pienso en Irving Goffman y en sus observaciones de grupos, fachada, puesta en acto, actuación, escenario, auditorio. Pienso que tengo que dejar de pensar, que ya dedique demasiado tiempo a lo insignificante. Pienso que escribir a deshoras se está notando, pienso que mejor me voy a dormir.

Gata Flora


A veces pasa que eso que deseas con todas las ganas porque crees que te puede traer tranquilidad se vuelve lo peor del mundo cuando finalmente llega.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Intriga comentada

La intriga me intriga.
Escribo este blog hace ya un año porque tengo la necesidad de decir, de contar algo que vi, me contaron o escuche sin querer, pero me parecía merecedor de unos minutos de reflexión, al menos su mención.
Como todos tengo esa vanidad, llamémosle, ese deseo de que me lean y, más allá de la vergüenza que siento y que post a post se fue yendo, esa necesidad del comentario. Este medio y la interactividad que plantea con el lector da esa posibilidad, que personas que uno no conoce, que viven en otro continente, que quizás hablan otro idioma, te lean y te dejen alguna opinión. No soy de andar comentando cada post de los blogs que sigo, sí lo hago cuando creo que necesito decir algo sobre lo que proponen, sobre la historia que cuentan; en general en esas tres o cuatro bitácoras que sigo, donde me salió dejar una palabra, quedo también mi nombre, por lo menos el del blog. Y cada vez que un anónimo me deja un comentario no puedo evitar pensar en quién es, si lo conozco personalmente, si se encontró en esas palabras, si eso le robó una sonrisa o escupió una puteada.
Insisto: me intriga la intriga.

Clandestinidad

Las historias incontables, clandestinas, tienen ese no sé que del entre nos, del que nadie se entere. La miradita cómplice, una frase deslizada al pasar, algún gesto, no por nada las telenovelas estructuraron muchas historias alrededor del "que nadie se entere de la relación".
También tiene lo malo, el no poder contarlo que hace que esa felicidad se muera adentro, que cuando podes decírselo a alguien quizás ya no hay presente sino una historia más. Y cuando le contas a alguien eso que quedó en anécdota y te dice "yo confiaba en esa pareja", y cuando estás contando eso y te dice otra persona "yo también confiaba en esa pareja", lo único que queda es responder con un puchero que dice "yo llegue a creer que ahí podía haber una pareja"

domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadar

El conflicto lleva a escribir sin parar, la felicidad genera algún que otro pensamiento esperanzador, pero el estado intermedio en el que no se sabe qué hacer, lleva a la nada misma.

Es como estar en el medio un océano, no hay prisa por llegar a una costa inexistente, ni por volver a donde se estaba porque desapareció de la visión, lo único que queda es hacer la plancha para no ahogarse, con la ilusión de que la corriente haga algo y lleve a nuestro cuerpo a tierra firme otra vez.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Teoría general del espiral

Charla intrascendente va, charla intrascendente viene, las teorías de café me entretienen, bien podría cantar.

En ese pensar que circula socialmente según el cual los hombres y mujeres son distintos en la manera de desenvolverse en la vida, la cosa parece que es así: el tipo pega cuatro gritos, saca todo para afuera y sigue como si nada (hasta el próximo grito, digo yo); la mujer es más "enroscada", de meterse para adentro, dicen (analítica, opino). La supuesta teoría viene de una psicóloga o algo así que se dedica a dar conferencias en donde estén dispuestos a pagarle.

Dicen que hay seis grados de separación entre uno y eso que piensa o desea; hace mucho que no uso un transportador, pero creo que un grado me separó de la exposición de ésta teoría de los géneros y lo que estaba pensando en ese momento: me dí cuenta de lo enroscada que me puedo volver cuando el análisis de un acontecimiento personal me absorbe, cuando empiezo a atar cabos sueltos con pedazos de conversaciones o frases dichas al pasar que asumo como indirectas personales.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Fastidio

A veces, el fastidio del otro, sólo se puede percibir en un amanecer prematuro causado por la necesidad de abandonar ese escenario en el que tanto nos insistieron para que actuáramos.

Matando caballitos de mar

Hay relaciones que sigo sin entender, cuál es el objetivo de estar en pareja y cagarse en el otro, de decirle a alguien "Quedate en silencio" mientras se atiende la llamada de la novia al celular.
Nunca voy a entender a los hipócritas que creen que porque no quieren a esa tercera está todo bien, no son cuernos si no hubo sexo, o fue una sola vez cuando recién empezamos. O aquellos que piden "un tiempo", y dejan al otro en una especie de limbo en el que no saben si tienen que dar vuelta la página y olvidar o esperar vaya uno a saber qué.

Sorprendida me quedé el día en que alguien me dijo muy suelto de cuerpo "Vos me vas a entender, podes amar a alguien y estar en pareja, pero que se te cruce alguien que te guste y no querer perderte la oportunidad de estar con esa persona, no quedarte con las ganas." Confieso que ese fue el momento en que descubrí que no teníamos futuro.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Lo inesperado

Que te habrán la puerta en pleno momento amatorio
Que el amor de tu vida quede reducido al amor de un momento de tu vida
Que cuando crees que te van a echar de un trabajo, te hagan una propuesta laboral que te rescata de eso que odias
Que un compañero te invite a salir
Que el tipo con el que estás en algo te cambie por tu vecina
Que lo que esperas no aparezca
Que una amiga te proponga vivir juntas
Que extrañes a quien te lastimó
Que eches a quien te quiere
Que alguien a quien no ves hace cuatro meses te mande un mensaje a las 4.30 de la mañana
Que la inspiración se extinga
Que se convulsione la vida

Descarte

Y es así, a veces pasa que sabes que ese no es, que no la vas a pasar bien, y sin embargo...

De obstinada nada más, de cabeza dura. Todo por el elogio permanente y la palabra fácil. Son esos quince minutos de nada, que no podes evitar comparar con eso que pretendes olvidar pero que en ausencia se vuelve más presente que nunca.

No importa, vas y probas, porque de eso se trata vivir a veces, de descartar. Una duda menos, ese no era, será otro.

¿Habrá otro? ¡sí, claro mujer! que la fiesta recién está empezando, falta para el final, los invitados recién están llegando y ni el carnaval carioca paso...