miércoles, 29 de febrero de 2012

Clausura

Y después de mucho tiempo comenzó a preguntarse si el problema no era que le costaba abrirse, decir quién era, que sentía. Vaya uno a saber qué historia habría detrás, qué dolor ocultaba tanta distancia, esa ignorancia que desconcertaba.

viernes, 24 de febrero de 2012

Noche de carnaval

12.10 de la noche de un domingo en el que el clima impone las ventanas abiertas, hombre de cincuenta y tantos trata de ver la televisión: ¡Cómo me gustaban antes y cómo no me gustan ahora!

¡Pum, pum!, siguen los bombos, mientras las lentejuelas brillan con cada patada al aire y el canto monocorde de los murgueros musicaliza el fin de semana porteño. Hasta las 2 a.m. los sábados, domingos tiramos hasta las doce.

lunes, 20 de febrero de 2012

Estigmas

-Matagatos nos dicen
-¿De dónde sos?
-De Rosario
-¡Aaahhh!

La charla no empieza así, pero casi. El flaco pregunta, torpemente, el origen de la transeúnte. Trata de saber si es argentina primero, del interior del país después. Como si eso los uniera, el ser extraños en la misma vereda circunstancial.
Centro porteño, bajo la Recova dos jóvenes sorprenden a dos proyectos de fotógrafas, cazadoras de instantáneas.
Él necesita dejar en claro lo más rápido que puede su característica más característica, que no es de aquí, que llegó hace poco, pero que "la ciudad de Buenos Aires tiene a las chicas más lindas". Y con eso logra arrancarle a la morocha una sonrisa bien grande, de esas que le dejan dos pocitos en los extremos de su boca. Pero no ríe por la ocurrencia, porque sabe no es nada original; ríe por el lugar común, por la mentira que espera, como toda mentira, obtener un beneficio.

Ella ríe y él trata de explicar que hubo una vez, allá lejos y hace tiempo, por la década del 90, en que varios matutinos publicaron la noticia de que en Rosario se comían a los gatos a la parrilla.
Lo que él no sabe es que ella conoce la historia, de que era chica, pero se acuerda de ver la noticia en el noticiero. De la sorpresa de muchos, y de los comentarios de unos pocos que conocían la zona y la costumbre del lugar. De que no es una práctica del momento por el hambre, y que después se supo que los vecinos del lugar habían recibido un dinero para "armar" la nota.

jueves, 16 de febrero de 2012

Verano en Buenos Aires. Noche porteña

El calor, las luces y el ruido que salía de los edificios por las ventanas. Ánimos festivos por todos lados. La postal de un año nuevo o navidad, pero no. Era sábado a la noche; primer sábado de carnavales porteños, de un febrero atípico, de un calor presente, de calles cortadas y pibes que toman cerveza en la plaza, de bocinazos y bullicio, de un año incierto pero promisorio.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Dudas

Me pregunto por qué cuando uno busca en Google "aburrido+ imágenes" aparecen fotos de miembros masculinos erectos.
¿Será que los hombres se sacan fotos de sus mencionados cuando están aburridos?

martes, 14 de febrero de 2012

Jugar al Banco

Es raro, pero no deja de ser maravilloso, poder decir en ciertas circunstancias esto no es para mí. Darse cuenta a tiempo, antes de dar el paso, antes de cambiar el rumbo de la vida hacia allí a donde nunca se quiso ir.

Estaba sentada en una oficina de dos por dos, a donde el aire acondicionado no llega, cara a cara con alguien a quien probablemente no me cruce nunca más en mi vida. La entrevista avanzaba y yo no paraba de actuar de candidata ideal, para volver a escuchar el esperado "re das con el perfil". Ante mí, ella no paraba de cuestionar el por qué yo quería trabajar ahí, qué era lo que me gustaba. A la distancia, pienso que ella trabaja en recursos humanos, no hace las tareas, sabidas aburridas, que me tocarían a mí. Se dedica a cazar homo sapiens dispuestos a pasar nueve horas detrás de un escritorio que traten con otros homo sapiens que quieren adquirir productos para luego ir a quejarse por haberlos adquirido y así darle un poco de sentido a su vida aburrida, monótona.
Y he ahí otra vez esa palabra, apareciendo en el horizonte, reavivando mi fobia, mi mayor temor en la vida: aburrirme, convertirme en una persona gris, depresiva.
En el medio de toda la puesta en escena me di cuenta de que no quiero interpretar el papel de empleada del mes, de que no quiero pasar nueve horas detrás de un escritorio viendo cómo la vida pasa.
Salí sabiendo que no me iban a llamar para una segunda entrevista, jamás iba a llegar a la "instancia de actividad grupal". Con un pie en la vereda empecé a recordar las largas charlas con el amor que ya no está, en las cuales nos reíamos de quienes se quejan de sus trabajos aburridos pero que no los dejaban, en los que ganan fortunas que apenas les alcanza para algo pero no para lo que quieren, porque no pueden comprar felicidad. Que están tristes porque no hicieron lo que tenían ganas, que empezaron postergando para terminar abandonando sus sueños.

Lleve hasta las últimas consecuencias el papel que me tocó interpretar, yo iba a ser la candidata ideal, pero, en caso de ser una gran actriz encubierta, ya había decidido rechazar el rol permanente.

jueves, 9 de febrero de 2012

Análisis de los sueños profundos

Es domingo y casi son las doce. Las sábanas se pegan al cuerpo y le dicen que se queden un ratito más, que apenas van seis horas de sueño, que afuera está pesado, que para qué levantarse. La gata está en la cama desde temprano, el día no invita a perderse por los techos ajenos, un el techo gris cubre la ciudad.
Los pinchazos en mi cara se confunden con esa realidad condensada y desplazada que estoy viviendo hundida en el medio de mi cama.
De pronto, esa certeza de estar viendo, hablando, con quien hace un tiempo perdí contacto se evapora. La primera imagen que ven mis ojos es a mi gata, que me golpea lo suficientemente fuerte como para despertarme, pero con la delicadeza de quien sabe puede lastimar con sus garras.
Insulto, quisiera revolearla por despertarme, por arruinar mis últimos minutos de sueño y descanso dominical, por traerme otra vez a este febrero agobiante, por pegotear sus pelos contra mi cuerpo transpirado, por despertarme.
Un pensamiento me golpea: no odio haber soñado con vos, lo que odio es que me haya gustado tanto.

martes, 7 de febrero de 2012

Línea D


Para el subte en una estación de la línea D, una nena que apenas llega al metro diez comenta apenas se abren las puertas del vagón: hay calor humano mamá.
-Y sí.- Dice la madre, con la resignación de una vida.