jueves, 16 de agosto de 2012

De Marx a los pitos chicos, de Sassure al agrandamiento de tetas. Finalmente, todos buscan ser más grandes en algo.

Cohabitantes

Levantarse temprano y salir rápido, ya no hay tiempo para el café con leche. Una caminata veloz, cruzar el puente y tomar el colectivo, si se hizo tarde, el calor humano del subte abraza sus cuerpos y los envuelve en una marea de trabajadores. Por una media hora el silencio entre ellos es la compañia diaria en esa ruidosa Buenos Aires que poco sabe de la vida slow.
Los mensajes entre sí se extinguieron con la velocidad de la convivencia y de la aparición de mañías molestas, en ambos lados claro: ¿es realmente necesario dejar el mate sin lavar durante días después de usarlo?, las bolsas de plástico del mercado, ¿es indispensable guardarlas a todas?
Si hay suerte, comparten la cena un par de veces a la semana; sin embargo, por lo general, uno le calienta por horas la cama al que llega. Al principio acusaba recibo del arribo prendiendo la luz con preguntas del estilo "¿Cómo te fue?", pronto sólo quedó la sorpresa de encontrar que otro cuerpo también habitaba su cama.