lunes, 9 de septiembre de 2013

Bla bla

La conclusión es que, a peor estado de ánimo, felicidad, satisfacción, se da un incremento proporcional de ganas de escribir y publicar.

Observaciones copadas, boludeces y algún que otro pensamiento sesudo que se cuela en la mar de ideas bajoneras y reproches a mí misma.

Documentemos

Nada más molesto que alguien que permanentemente pide que guardemos un registro escrito de nuestras acciones para, después, no hacer nada con ello.
El tiempo ya está perdido, no vuelve.

Estoy de acuerdo en que es importante, en muchas ocasiones, anotar datos: una dirección al lado de un nombre, lo mismo para el teléfono; la fecha y hora en la que se va a producir una reunión importante, aunque más no sea la visita al médico. Incluso el resultado de una "gestión" comercial en el trabajo.

Ahora, que quien nos "solicita" esto sea alguien que nos da mala información y datos erróneos... llamemoslo paradoja.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Lacan

Lacan y la face del espejo. Somos cuando nos vemos, o algo así.

Hoy pido que alguien ponga un espejo delante mío y me diga: "¡Esa sos vos!", entonces puedo obviar todo lo complicado del proceso de construcción de la imagen y del ser, de la identidad, de las incertidumbres y sólo contar con echos: esa soy yo, no hay nada más.

El problema de las imágenes es que son sólo eso, el contenido, bien gracias, a buscarlo en otro lado.

lunes, 1 de julio de 2013

Consumo

¿Será que a veces se busca llenar vacíos acumulando objetos innecesarios? Esa necesidad de consumo permanente, de tener el último celular del cual hay funciones que no se sabrá que existen, muchos menos se emplearan. ¿Qué se esconde, qué falta?

viernes, 31 de mayo de 2013

La rutina del cambio

Hay veces que hacemos cambios que hacen que no podamos cambiar, que todos esos planes se suspendan hasta tener el tiempo que, suponíamos, íbamos a tener. Se pierden rutinas gustosas, estructuras necesarias que hacen que no parezca que el mundo se nos viene encima, que dan la estabilidad necesaria para que podamos desear modificarla.

Perderse por las calles un sábado a la tarde, escuchando música, sin importar que el destino sea volver al hogar; leer un libro en el parque mientras unos mates mitigan el vientito otoñal; o aplastarse en el sillón a ver repeticiones de algún programa que sigue sacando sonrisas. O, simplemente, tomar una cerveza un viernes a la noche mientras el viento sopla afuera y la hoja en blanco de la pc espera con el cursor espera titilando.

martes, 23 de abril de 2013

jueves, 18 de abril de 2013

¿Qué es el otro?

Una vez fui a la universidad. De entre muchas materias algunas tienen proyectos que duran toda la cursada. El estudiante se puede encontrar con las más diversas experiencias, algunas de temática social, investigación, análisis, y otras más superficiales o sencillas, pero no por eso con resultados menos interesantes.

El proyecto en Psicología y Comunicación consistía en investigar sobre el amor, qué es, cómo es, qué significa en este momento histórico particular.

Cuestiones metodológicas mediante, se dividió a los sujetos de estudio en diversos grupos. Amigos, conocidos y familiares se convertirían en quiénes aportarían el material a analizar. En la categoría Más de cincuenta años de edad y casados, interrogue a mis progenitores. Ante la pregunta ¿Qué es el otro para vos? obtuve los siguientes resultados: "Todo. Un compañero incondicional". Y esto acompañado por lágrimas de emoción de ambas partes, para qué negarlo.
Un rato más tarde, y sin que mi papá supiera de la entrevista anterior, le hice la misma pregunta: ¿Qué es el otro para vos?, sorpresa me lleve cuando la respuesta fue idéntica. En este caso no hubo lágrimas, más bien reticencia por parte de un hombre de cincuenta y tantos que es más fácil escucharlo gritar que hablar.

Sorpresa y emoción, sorpresa y esperanza, sorpresa y deseo. Sorpresa de la respuesta, de saber que dos personas pueden sentir un profundo amor por el otro, el cual es más fuerte que el tiempo y los cambios de gobierno, que las crisis de inflación y los precios congelados. Esperanza, si ellos pudieron, por qué no voy a poder yo encontrar a alguien así, que me ame a pesar de todo, que quiera estar conmigo, para quien yo sea todo. No soy hija única, tengo dos hermanos, y en ningún momento de la respuesta surgimos nosotros, porque hay algo que es cierto, el amor por una pareja va más allá de los hijos.

Pareja: semejanza,  dos personas o cosas con afinidades o complemento recíproco, ir iguales.

Deseo eso. Ser todo, respetando las individualidades y deseos, que él haga lo mismo; respetando.

sábado, 30 de marzo de 2013

Miedos

Temor de perderse en el abismo de los deseos ajenos, de fundirse con las multitudes acechantes, pavor de olvidar el qué quiero y reemplazarlo por el qué quieren. 
No quería terminar respondiendo preguntas ajenas y quedarse sin sus propios interrogantes, sin permitirse preguntar.
El miedo al rechazo ya lo había superado hacía mucho tiempo, ahora faltaba vencer el miedo a rechazar.

jueves, 7 de marzo de 2013

Boulevares y parques

Volver al barrio, ¿qué es el barrio?Porque voy una vez por semana y no siento ningún apego por un lugar en el que no pasa nada. El crecimiento en esta zona es hacia arriba, torres modernas, de esas que tienen pileta, gimnasio, zoom y un jardín que las rodea; hubo uno en una esquina que tenía vidrios espejados, parecía los edificios de Puerto Madero, pura ventana, hasta que una tormenta fuerte los estalló, todavía no estaba completamente habitado. Estilo minimalista, sin balcón ni firulete ni nada, cemento y ventana, nada más. Los que combinan ladrillo a la vista con un fino perfecto y los que les pintan de verde, naranja o amarillo los balcones.
Las casas viejas, que compartían con el transeúnte ocasional el olor a húmedad, con baldosas de vainilla y  árboles de enormes raíces, van escaseando, y los chalets son de otra década.
Volver una vez por semana es pasar, sin mirar, es perderse el detalle.
Entonces hay que pensar en qué es irse del barrio, y lo primero que se me viene a la cabeza son los espacios verdes que ya no están, los boulevares que te prestaban un banquito de cemento para charlar con una amiga mientras tomas un helado, es la falta de tranquilidad al cruzar una avenida, o no saber dónde queda el hospital de la zona, la comisaría ni qué historia guarda cada edificio.
Pienso que el domingo voy a ir a pasar un largo rato, al parque en el cual crecí, donde tuve infinitas conversaciones con amigas del alma, lugar que fue, más tarde, escenario para trabajos de la facultad, fue bar en un improvisado desayuno al sol, fue incógnita cuando el sol se escondía y solamente algún farol iluminaba el empedrado. Fue refugio.
Volver a la guarida.

miércoles, 20 de febrero de 2013

A veces lo único que hay es un bloqueo absoluto, no importa la cantidad de cosas que uno tenga para decir, no las puede sacar.


domingo, 27 de enero de 2013

Un domingo

Ese día no compró el diario ni lo leyó concienzudamente en Internet. El mate lo acompañó con unos biscochitos que quedaban en un frasco. Tampoco limpió toda la casa como dijo que iba a hacer.
A la tarde, poco después de almorzar, salió de su casa y fue al parque, eligió un banco vacío y se sentó a ver sin mirar. Nada en particular llamó su atención. Se quedó ahí, sola, como quien espera a alguien, con la diferencia de que ella sabía que nadie vendría.

jueves, 24 de enero de 2013

Cubitos, bombón, helado

En general, en una casa, lo que se rompe son los platos, los vasos y algún cubierto puede irse a la basura. En mi caso, lo que rompo, son las cubebeteras. Parece mentira que esos recipientes plásticos destinados a durar años se me rompan con tanta facilidad.

Cada vez que voy a la heladera de mis padres me quedo mirando sus máquinas de hacer cubitos que tienen no mi edad, pero sí la mitad. En siete meses de emancipación ya partí cuatro: dos transparentes y dos blancas.

Son épocas en las que el sol calienta la ciudad y el cubito se vuelve ese bien preciado que genera que, para el 24 y 31 de diciembre, largas colas de automóviles se armen en las calles y veredas de las estaciones de servicio; días en los que uno sueña con ser pariente del Sr. Rolito.

No desespero, sé que a finales de marzo, cuando el carnaval termina y empieza la cuaresma, las cubeteras cubriran las góndolas de los bazares y mercados y yo pasare de largo pensando en que necesito una bufanda.

La vigencia del Zorro

Un tipo llama por télefono y avisa:"Me llamo Bernardo y soy sordo"

viernes, 18 de enero de 2013

Personal de limpieza se busca

Una, sin ser una fanática de la limpieza, hace ¨las cosas de la casa": barrer, repasar los muebles, lavar y guardar los platos, cocinar. Tareas cotidianas a las que una vez por semana se le suma planchar, de tanto en tanto una limpieza más a fondo, trapo con producto para piso específico, etc.
A él poco le importa que la mesa quede sucia, sacarse el pantalón y abandonarlo en el sillón con una pata dada vuelta, o las ojotas en el medio del living.
En siete meses limpio tres veces la casa y, sin embargo, puede hacer que una se sienta la más sucia cuando el último día de las vacaciones se pone a limpiar íntegramente la casa que alquilaron, con sillas arriba de la mesa y todo, cocina, horno, piso y hasta jardín. A la vuelta repite la operación en casa en ese último domingo en el que te podías levantar tarde. Dos días después, que los aderezos hayan quedado sobre la mesa en compañía del servilletero vacío será, otra vez, la normalidad absoluta.